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martes, 22 de septiembre de 2009

CONDUCIMOS COMO NOS COMUNICAMOS


CRÓNICA DE UN DÍA DE CONDUCCIÓN BAJO RIESGO

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a un taller sobre conducción en situaciones adversas. Realmente fue una experiencia increíble y de aprendizaje interesante que me hizo llegar a algunas conclusiones.

Mi primera conclusión es que realizamos la labor de conducción, sin tomar conciencia del acto que estamos realizando poniendo en peligro nuestra vida y la de los demás.

La siguiente conclusión es que en caso de una emergencia, por ejemplo una curva cerrada con obstáculos o un deslizamiento por hielo, reaccionamos según lo aprendido y practicado día a día. Si a esto le sumamos que tenemos errores en nuestro modo de conducir, las posibilidades de salvar la situación sin perjuicio disminuyen.

También aprendí lo importante de la vista, porque hacia donde dirijo mi mirada es hacia donde dirijo el coche. Cuando conducimos y deslizamos el coche, la mirada nos puede salvar de la situación.

Otra conclusión es lo poco que conocemos la máquina que llevamos en nuestras manos y cuales son sus herramientas para atender determinadas situaciones.

Y estas conclusiones automáticamente me hicieron reflexionar sobre la forma como nos comunicamos, y los paralelismos que existen entre el conducir y la comunicación.

La comunicación al igual que conducir lo hacemos de forma inconsciente al considerarla un acto mecánico. Por consiguiente, todos los días estamos poniendo en peligro nuestras relaciones. Una colega siempre dice que cuando la comunicación sucede es porque se ha realizado un milagro y yo coincido con ella.

En caso de una emergencia (en este caso un conflicto) reaccionamos igual de inconsciente, empeorando la situación desde el punto de vista comunicacional. Se necesita tener la atención suficiente (la mirada centrada en el objetivo) para poder atender el conflicto de forma adecuada y lograr un ganar-ganar para todos los implicados.

La mirada también es importante porque muchas veces accedemos a la comunicación sin tener muy claro nuestro objetivo comunicacional, desviando la mirada hacia otro objetivo menos importante.

Luego no somos conscientes de nuestras herramientas comunicacionales, ni conocemos como es el proceso de comunicación, para reconocer donde tenemos que mejorar o desarrollar nuestras habilidades de comunicación.

Afortunadamente, mi última conclusión en este taller es que al igual que puedo aprender o mejorar mi forma de conducir, también puedo aprender o mejorar mi manera de comunicarme.

¿Quien se apunta conmigo?

viernes, 1 de agosto de 2008

La Comunicación y el Contexto


Dentro de las organizaciones, así como en la vida diaria, nos comunicamos con uno o varios propósitos que según Rudolph Verderber (1999, p.12) pueden ser:

  • Satisfacer nuestras necesidades, siendo animales sociales necesitamos a los demás tanto como los alimentos, agua o resguardo.

  • Fortalecer y mantener nuestro sentido de identidad; desde aquí aprendemos quiénes somos y cómo reaccionan las personas ante nosotros.

  • Cumplir obligaciones sociales, cuando lo hacemos reconocemos a la otra persona.
    Desarrollar relaciones, por este medio podemos construir relaciones.

  • Intercambiar información, existen diversas fuentes para obtener información sin embargo, una gran cantidad proviene de la comunicación con otros.

  • Influir en otros, no existe un día en que no intentemos influir en la decisión del otro, así sea como lograr que nuestros amigos cambien de restaurante.

Teniendo en cuenta que nos comunicamos con un propósito, la siguiente interrogante que viene a mi cabeza es ¿Lo hacemos efectivamente?, muchos entendemos que la comunicación es un acto natural y pocas veces las personas se cuestionan si lo hacen efectivamente o por el contrario podrían mejorar sus habilidades.

Afortunadamente, la habilidad de comunicarnos efectivamente se aprende!!

Pero, ¿qué principios o elementos son necesarios para que nuestra comunicación sea efectiva?… lo primero a tener en cuenta es que la comunicación es continua, la comunicación al ser verbal y no verbal siempre permite que emitamos mensajes y que los otros puedan deducir o sacar algún sentido al respecto. Por consiguiente, es imposible no comunicarse!!

Imaginemos entonces un episodio, donde llega el responsable del área con mala cara quizás por no haber dormido lo suficiente la noche anterior… su equipo quienes están en periodo de entrega de proyecto y con mucha tensión, empezarán a generar una serie de hipótesis sobre las causas del malestar del jefe y que posiblemente no tengan relación con su verdadero origen, todo basado en su lenguaje no verbal.

Esta situación demuestra que la naturaleza del contexto tiene influencia en la comunicación, así como también, la percepción de cada una de las personas involucradas, tanto de sí misma como de los otros.

Aunque existen otros elementos involucrados en la comunicación efectiva no dejo de reflexionar e invitarles a que reflexionemos ¿cómo cada día nos comunicamos sin tomar en cuenta esta realidad comunicativa?